El ser humano es por naturaleza creativo, tiene una gran capacidad de generar ideas. Y aunque cada idea es sólo un chispazo en el universo, convertirlas en algo útil es una ardua labor. Las cosas nuevas no son fácilmente recibidas, una idea necesita que otros la adopten, la entiendan y le encuentren valor.

La persona que genera una idea, puede ser quien la convierta en realidad y, en algunos casos, quien la lleva al mercado y recibe todos los beneficios económicos y de reconocimiento. En otros casos, las ideas son compartidas y aunque una persona la desarrolla, otra puede promoverla, alguien más escalarla y llevarla al mercado.

El mundo esta lleno de ejemplos como Einstein, Edison, Bill Gates y muchos más que han transformado una idea en una pieza sumamente valiosa para la humanidad y en algunos casos para sí mismos.

En estos días, la creatividad es cada vez más valorada y desarrollar habilidades para ser más creativos un tema de mayor relevancia. No encontramos con mayores herramientas, y por lo tanto, exigencias para que seas capaz de llevar ideas al mercado, construir tu propio negocio, realizar actividades que mejoren la vida en tu comunidad o desarrollar alguna mejora para tu empresa. Cada una de estas situaciones requieren de tu habilidad para innovar, es decir, encontrar algo nuevo que se pueda usar como idea base para hacer una nueva aportación a tu entorno.

¿Por qué hacer algo nuevo? Porque cada actividad que realizamos, cada experimento que efectuamos, cada idea que probamos, tiene más factibilidad para llegar al mercado que si haces lo mismo que otros competidores. Sólo empresas de gran tamaño tienen los recursos económicos para producir masivamente, a precios competitivos y con un gran alcance de distribución.

Nuestra vida diaria se puede mejorar con nuevos dispositivos médicos, con alimentos distintos, con construcciones más eficientes, con herramientas para aprender mas rápido y mejor, etc. Cualquier producto o servicio con el que interactuamos hoy, es susceptible de ser innovado por una buena idea. Si tienes la visión adecuada y encuentras un nicho de mercado interesante puedes llevar tu idea a todo el mundo con adecuado liderazgo, equipo de trabajo y conexión al entorno.

¿Cual es tu idea y dónde quieres tener efecto? Responder esta pregunta es parte de tu reto, conocer el valor que pueden llegar a tener tus ideas no es fácil. En muchos casos ideas con gran potencial son desdeñadas. Las ideas que se transformaron en las primeras computadoras personales, redes sociales, incluso el Internet, fueron poco apreciadas en su inicio y su proceso de desarrollo fue difícil.

El invertir en una idea nueva, no es lo mismo que invertir en un centro comercial, en la bolsa de valores o en una empresa establecida. El invertir en una nueva idea que pueda transformar el mundo tiene mucho riesgo tanto para quien tiene una idea y pone su tiempo, capacidad y prestigio, como quien aporta recursos para llevar adelante el proyecto. Como el riesgo es de los dos lados, lograr avanzar en las ideas requiere de: visión, liderazgo y constancia, entre otros elementos.

Teniendo este contexto podemos regresar a nuestro primer paso,  ¿Cuál es tu idea y dónde quieres tener efecto? Esto lo cubriremos en la segunda parte de este post.