Hace tiempo mi hijo mayor me compartió el articulo  “You just need to get started“ is bad advice el cual analiza un punto de discusión que todos hemos vivido de un lado de la situación o del otro. Para unas personas hacer un proyecto importante en la vida requiere de un profundo análisis, revisión a conciencia y evaluación de oportunidades y riesgos. Para otras personas, cuando ven una oportunidad, brincan a ella y deciden hacer algo de forma inmediata. En el artículo se considera que las dos opciones son válidas y cada persona debe de balancear su posición de un lado y del otro.

Hacer un proyecto de innovación, siempre implicará riesgo y oportunidad. En la vida, para ganar se tiene que considerar la posibilidad de perder, lo que implica que fallar esta incluido en la ecuación y si existe esta posibilidad, aprender a fallar rápido nos da la ventaja de intentar muchas acciones en cada momento. Fallar es solo una etapa del aprendizaje para saber como vamos a resolver problemas. En algunos casos, nuestros experimentos tendrán éxito y en otros casos fallaremos. Con la sensación de que el riesgo está incluido, la posibilidad de desarrollar un proyecto nos hace conscientes de que tomemos las precauciones para identificar cuando las cosas no están funcionando y actuemos en consecuencia.

Tomando adicionalmente la perspectiva de que innovar es hacer un cambio y todo cambio tiene partidarios que lo apoyan, con sus detractores que no quieren cambios, o personas que nos les conviene tener un cambio, tenemos que tomar una decisión importante, ¿queremos involucrarnos en una jornada que no tiene la garantía del éxito conamigos y enemigos en la jornada?

Si nuestro espíritu de aventura esta hambriento por vencer un reto y conquistar un nuevo mundo, es tiempo de lanzarnos a la batalla. Disfrutemos el riesgo y usemos la adversidad como parte de nuestro alimento. Con un espíritu de logro y motivación por hacer algo diferente, seguramente alimentado por eventos y situaciones que nos dan visibilidad de que una idea nuestra va tener un alto impacto y logrará tener un éxito que una vez alcanzado será un gran satisfactor personal.

Por lo que lanzarnos a esta aventura nos indica que nuestra confianza está solida, nuestra autoestima bien cimentada y la visión que tenemos de una idea, con el tiempo tomará forma y llegará a ser un producto o servicio que va ha satisfacer una necesidad no satisfecha en miles de personas.

Al decidir iniciar la aventura, tenemos la acción de iniciar. Podemos invertir todo nuestro tiempo en hacer un arranque con las mejores condiciones del mundo o lanzarnos al ruedo con los mínimos elementos preparados pero con una alta confianza de que cada problema será resuelto y nuestra capacidad de resolver problemas esta aceitada. A mi punto de vista, uno nunca está listo para iniciar y tampoco está totalmente listo para lanzar un producto al mercado. Si eres innovador, toma los riesgos que puedas medir y haz que tu capacidad y persistencia te guíen para llegar a buen puerto y conquistar tu meta planteada.

Tu plan de acción es tener una visión a largo plazo y acciones intermedias para avanzar. Una buena estrategia es la regla de la mitad. Visualiza lo que quieres en un plazo de tiempo: uno, tres o cinco años. Evalúa que requieres a la mitad del camino para llegar a la meta y plantea tu referencia de la mitad del camino. Repite este proceso ahora con tiempo de referencia a la mitad y vuelve a dividir en dos tu metas, lo que vas a lograr a la mitad del camino. Repite el proceso hasta que tengas metas que puedas alcanzar en menos de un mes y ponte a trabajar en cada etapa. Esto lo puedes hacer con la metodología de desarrollo ágil, donde cada etapa terminada debe tener utilidad inmediata para potenciales usuarios, de tal manera que si tienes que parar tu desarrollo, cuentas con un producto que es utilizable en forma limitada, mas provechosa para tus usuarios.

Logra tus metas, teniendo resultados reales que puedas medir en función de la capacidad de llegar al mercado y desarrollar tu potencial en iteraciones que tienes control y logras satisfacciones.

No esperes, lánzate al ruedo, construye tu visión y actúa en iteraciones cortas para lograr resultados medibles.