Desarrollar un Startup y crear innovación son dos actividades que tiene en común dinámicas de manejo de incertidumbre y toma de decisiones.

A lo largo de varios años trabajando con emprendedores y participantes del sistema emprendedor de México, me doy cuenta que estos son dos temas que hace falta desarrollar más a fondo.  Por lo que irónicamente veo que la mejor forma de desarrollar esta capacidad sería hacer un curso de “Teoría de indecisiones”.

El contenido de este curso podría tener la siguiente estructura:

  • En un mundo jerárquico la única decisión correcta es la que emana del jefe. El emprendedor debe ser empleado y obedecer toda solicitud, además de atenerla en forma inmediata. Cuando se tiene éxito la única persona que merece reconocimiento es el jefe pero si algo sale mal es responsabilidad de todo el equipo y este debe trabajar en demostrar que el jefe no intervino.
  • La forma de minimizar el riesgo es buscando que la actividad sea siempre percibida como un éxito. La labor del grupo de relaciones públicas es convertir toda acción en un resultado positivo, al cliente se le entrega lo que sea necesario para que en la foto salga todo bien, sin importa su nivel de satisfacción.
  • Ante la duda de qué hacer, se puede postergar indefinidamente la acción, sin importar que no se obtenga un avance o aprendizaje a cambio de eliminar la posibilidad de falla. La fecha de terminación es flexible y el no hacer nada es valido para no fracasar.
  • Si un competidor esta a punto de ganar, es momento para replantear el negocio, decidiendo que no se debe decidir nada hasta nuevo aviso.
  • Si hay que hace una inversión de tiempo, recursos o dinero que no tenga una absoluta forma de recuperarse con una ganancia sustancial no debe decidirse hacer nada hasta nuevo aviso.
  • Decidir que hay una acción necesaria siempre puede ser pospuesta hasta que el tiempo llegue a su límite, lo que hace mejor no tomar la decisión.

Al no tomar decisiones, aparentemente se tiene resuelto el riesgo de la incertidumbre porque se aumenta la percepción de que nada grave pasará, siendo esto de provecho para tener un nivel predecible de no resultado.

Como corolario, si hay riesgo es mejor que gane el vecino y después quejarnos de que no tuvimos oportunidad de tener éxito, lo que nos da una forma de ocupar nuestro tiempo y continuar en el juego sin haber participado.